Investigación acción - teatro laboratorio

Va a ser largo...

Copio y pego audios transcriptos por la app. No que yo los haya transcripto, demasiado largos, con muchas cosas, para leer más adelante (tal vez)


Hoy hice el aperfo en la maestría y no salió, no salió como yo había pensado, planificado, craneado, flasheado, digámoslo. Sin embargo no me quedé con una sensación de frustración ni nada por el estilo, sino que una hora después estoy grabando este audio, me quedé con una sensación de mucho estímulo y que ya viene de ayer o de toda esta semana en la que con un ritmo distinto al que yo suelo adoptar para pensar en productos artísticos o en realizaciones o en performances, que viene por un lado acompañando este ritmo intenso de realización que nos plantea el profesor, que me parece muy oportuno y adecuado para no caer en esa deriva mental de ideas, de concreciones, no por eso no lo pensé, pensé los mejores mecanismos, probé sobre el maniquí, cómo tensar las cuerdas para hacer la estructura del vestuario, pero no me refiero a eso sino que me refiero a esa dimensión más mental a la que nos lleva a pensar que algo que hago va a tener determinado efecto o determinado impacto en las personas que me están viendo, que eso es algo que me di cuenta con esto que tengo que entrenar, porque quedé muy estimulada, muy motivada, este soporte de ráfaga de fotos y selección de 24 me conectó con cierta cosa, la estructura narrativa que no estaba saliendo en la obra, me permitió escribir más cosas de la obra y a la vez también reconocer que tengo las herramientas y el conocimiento para que un boceto de un papel se plasme en un objeto material, pero que las ideas que tengo mentales respecto a mi cuerpo y al movimiento de mi cuerpo no se llegan a plasmar, estoy muy distanciada de mi cuerpo y estoy mucho más cercana a un producto material que sale de mi cuerpo, estoy muy distanciada de mi cuerpo y estoy mucho más cercana a un producto material que sale de mi cuerpo.



Eso como primer hallazgo loco, que no es un hallazgo porque yo ya sé que la relación que tengo con mi cuerpo es bastante traumática, no me gusta verme en fotografías, me veo gorda, me veo vieja, me veo fea, me veo con poca técnica, descreo automáticamente, o sea, lo que yo veo en esas fotografías no tiene nada que ver con lo que la gente dice que ve de mí cuando me ve bailar o moverme o actuar. Entonces ahí me parece que llegué al punto previo para la obra que ya el ensayo tiene que ser un ensayo fotográfico, un ensayo con registro fotográfico y hasta incluso fotográfico más que fílmico porque me exige más, me gusta esa exigencia, no es que no me guste, pero de esto de cierto gesto que yo voy mutando, cierto movimiento que yo voy como ajustando y acomodando porque me canso, porque me duele, porque no llego por la fuerza y entrenar justamente el sostén y que el cuerpo esté disciplinado, dócil para responder a ese movimiento que yo estoy queriendo registrar. Digo, por ejemplo, yo había pensado viendo el vídeo de Pavlova, había coreografiado los movimientos hasta incluso los había estudiado en lentitud, pero después cuando lo veo en la foto hay algo en un gesto de mi cara que me tira la foto para atrás o hay algo en la colocación de mi abdomen que lo mismo, digo qué gorda que estoy y por ahí es que estoy quebrada, que estoy sacando panza o como me explicó la fotógrafa en su momento, o sea que por mi cuerpo, por las características de mi cuerpo que es más curvilíneo, yo parezco un panqueque a la cámara, algo chato y gordo y en realidad es trabajar con las espirales de mi cuerpo, oh la la, acá tenemos un tema.

Y pensaba, con todo esto que ya empezó a salir ayer, no lo escribí ni lo grabé, así que voy a intentar recuperar un poco todas estas sensaciones que tuve haciendo el vestuario. Primero que me conecté con una materialidad que me sorprendió. Nunca había trabajado el papel de esta manera. Ya se ven las fotos, pero todo el movimiento que pude encontrar en el papel, y movimiento estático, como que no hacía falta moverse ya el papel mismo, con ese efecto de enrollado, se estaba moviendo por sí mismo. Y cuando monté la parte de la falda, o tutu, o como se le quiera decir, de golpe fue una sensación de orgullo tremenda. Sentía que, tipo...

Justo se cortó el audio, pero sentía que mis manos materializaban mis ideas, mi cerebro, o sea, como que la conexión mano-cerebro y mano en acción-cerebro, que idea, cosas, está completamente así como frium, y que esa conexión yo la espero tener con mi cuerpo en movimiento y no la estoy teniendo. Incluso con mi voz también llegué a ese grado de, sí, que es un control no disciplinar, sino como de quiero hacer esto, muevo estas cositas, conozco la técnica y lo hago. Me pasa que con la fotografía no manejo la técnica, no me metería ni en pedo en un curso de modelo ni nada de eso, porque no, por ahí sí, bueno, no sé, no voy a decir nunca a nada en este momento, pero creo que también eso de sentir frustración, pero de sentir a la vez un estímulo muy grande, es que digo, claro, ojalá antes me hubiera dado cuenta que un ensayo de algo puede ser esto, y no necesariamente tiene que ser jugada de gol, o tiene que ser aprenderse un texto de memoria y decirlo, sino que sea, bueno, un poco las packs que le propongo a mis alumnos, como de jugar, hacerlo sonar, hacerlo mover, trabajar movimiento en foto, tiempo para explorar, lo tuve en mi formación como bailarina, más allá del espacio de la clase, que a veces era ir a seguir una secuencia, y después ya los ensayos, el momento creativo de la obra era tratar de entender qué era lo que me estaban pidiendo y defenderme constantemente de lo violentada que me sentía con mi cuerpo, de mi cuerpo así como era, así que nada, me parece que si bien no sé si es la fotografía o la photo performance lo que me termina de convencer, sí me parece que es el soporte para registrar y no tanto el vídeo, por ahí si el vídeo en cámara lenta, como me decía Becho, para después hacer las capturas de pantalla, pero si es este diálogo de artes visuales con el cuerpo, llevar al cuerpo la obra, eso lo vi también en el Moderno el sábado pasado, y bueno, después pensar esto del registro, para explorar un montón y también ideas para explorar, ideas menos sucias también para explorar.

Y el otro tema que estuve pensando estos días, mientras hacía el vestuario, era recuperé, por lo menos en el recuerdo, la conferencia que había presentado, la primera conferencia que presenté, respecto a esto de la productividad o la efectividad o el efectismo en el arte, sobre todo en el teatro. Entonces, un poco lo que en esa conferencia quería criticar, no sé si se llega a entender, es esto de que el teatro fue perdiendo esos espacios de laboratorio, porque pareciera como que ahora cada cosa que hacemos al ser registrada queda como cristalizada, se postea y se publica, y no es un material como… Bueno, un poco esto de los cuadernos de artistas, de los artistas visuales son más fáciles de organizar y de armar que un cuaderno de artista de un actor, actriz o bailarín, performer. Entonces, como que entiendo lo del registro visual y entendí un poco por qué Agustina lo proponía en su clínica, y como que dije, qué grosa, ya se había dado cuenta ella de eso. Y también un poco descreo del valor de la palabra que plasma todas esas sensaciones, esas imágenes que se desprenden en una exploración, en un ensayo. Entonces, nada, como justo yo cité a Rolnik, muy mal, de Cartografías del Deseo, pero bueno, tal vez fue mucho más de culo que cuadra ese texto, porque no lo había leído completo, pero ahora con un poco más de data, lo que me doy cuenta es que ella habla de la reterritorialización y justamente de cartografiar el deseo, los lugares de resistencia, los lugares de placer, y que a mí el teatro me quitó esos lugares de placer o el goce que me proponía el ensayo, la investigación, por ejemplo en una clase, donde yo podía investigar en torno al vestuario, pero como está desjerarquizada esa investigación, se abusó mucho en su momento también del formato work in progress, o apertura del proceso creativo, como algo que no, no sé, como cierta condescendencia también al llevarlo al público y cobrar entrada, a eso voy. Me parece que el hecho de cobrar la entrada ya hace que se genere en mí incluso como intérprete ciertas expectativas a cumplir o cierta, no sé, como relevancia al hecho que estoy desarrollando y no justamente como lo que es. Entonces esto de no reconocer que el teatro forma parte del trabajo, o sea, somos el trabajo del ocio de otras personas, o somos quienes hacemos el trabajo para el ocio de otras personas, nos mete en el modo de producción capitalista, o sea, donde no tenemos muy en claro qué rol estamos ocupando, porque por ejemplo si te enfermas no tenés seguro, si te lastimas no hay ART, sobre todo en todas estas instancias de teatro under o hasta incluso experimental, entonces que ahí viene un montón de conflictos de intereses entre las personas que después ponen la firma en esos materiales. Entonces, nada, como…

Lo que retomo es un poco estas ideas de teatro laboratorio, de Grotowski, o lo que me pasó también yendo al taller de Gustavo Tarrío y Juanse, como de qué necesarios son estos espacios de investigación, como dijo una compañera, para hacer pavadas, para hacer cosas que no van a devenir en obra, sino que hacen a nuestra búsqueda estética, a conocer nuestra propia voz, a nuestro entrenamiento poético y del imaginario poético. Entonces, salir de la lógica de que una idea que yo concretizo en un ensayo abierto con público y todo, tenga que sí o sí devenir en obra, eso me parece que es una mirada muy capitalista sobre el proceso de creación artística, y recuperar o hasta incluso invitar a ciclos de pura investigación, de investigación a acción. Pienso también en esto de las cartas de Kafka diciendo no publiquen mis obras, que desoyeron. Digo, está bien, ya se murió, las obras quedaron acá, gracias por haberlas publicado y no haberle hecho caso, pero también en cierta forma lo que me parece es esto de quitarse la presión de estrenar, la presión de figurar en el campo del teatro, poder mantenerse en la periferia, poder quedarse en estos espacios, recuperar lo lúdico de estos espacios, lo profundo y lo complejo que pueden ser estos espacios. Sí escribir, sí, hay materialidad, hay producción después de eso, pero no necesariamente tiene que ser un seminario, una clase, una obra o una exposición, sino que eso puede ser al interior del laboratorio. Entonces cada tanto abrir los procesos de investigación, acción, me parece interesante porque sí da como cierta premura o cierto compromiso con lo que se está investigando, pero también nada, volver a recuperar esos espacios no redituables o no, ¿cómo sería? No es redituable la palabra, pero bueno, que no existe el intercambio de dinero o de bienes a partir de...




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