Remar sola, contrarremar y recordar
Hoy fue la primera vez en mi vida que salí al río sola con el bote. Ya me habían otorgado el carnet en otro club y me habían estimulado a que de una vez por todas me animara, saliera. Que ya no hay mucho más por aprender, pero sí por conocer. Pensaba mientras intentaba alejarme de la costa que se acercaba tan rápido ante la lentitud de mis maniobras que fueron muchos años de libros y conceptos. Que me alejé de la escena por el dolor que me causaron los destratos y ajustes del status quo que no me animé a desafiar, por miedos maquillados de respeto. Al CHA vengo desde que tengo recuerdos. Los juegos de la plaza, el quincho sin paredes, un buffet largo y oscuro que ahora es una parrilla para que venga a comer gente de afuera. No sé qué significaba para mis xadres que cada tanto aceptaban la invitación de mis tíxs a pasar el domingo acá, pero para mí era la suspensión de la semana. Sobre todo cuando el ballet ahogaba mi suspiros de nena semi salvaja que disfrutaba de correr rápido po...