Qué onda todo esto?



Ayer me fui a dormir leyendo El calibán y la bruja de Silvia Federici, re tranqui lo mío. Lo saqué de la biblioteca y me dí cuenta de que no había pasado de las primeras páginas, pero como la leí citada en varios papers me dí por conocedora del texto y lo archivé para ese momento del año que siempre espero que llegue y en verdad, como trabajadora freelancer nunca llega que es el de leer libros acumulados o apartados para después. 

La cosa es que contaba que en los finales de la Edad Media, quienes aún tenían tierras o una porción de tierra, veían como lo más bajo en la escala social el entregarse como trabajadores asalariados, no esclavos, sino recibir un sueldo por la explotación de la tierra del feudal en transición a burgués. Así estoy hoy. Trabajo para tecnofeudalistas y me siento en lo más bajo de la escala social-trabajadora. 

Hoy, y vienen siendo, unos días difíciles. La coyuntura económico y política del país no colabora en lo más mínimo y mi trabajo está mutando con la misma vertiginosidad del desarrollo tecnológico de las nuevas plataformas. Así estoy. Intentando llegar a fin de mes, viendo agonizar a mi trabajo como actriz de doblaje bajo las fauces de la IA y la merma en la producción audiovisual y un sinfin de proyectos estéticos que no encuentran el espacio ni el tiempo para concretizarse. Mientras escucho Requiem de Mozart y lejos de oscurecerme, me entrego al frenesí de esta escritura quasi automática. (pausa) Pienso en las derivas de los trabajos actuales, no importa la formación académica ni el entrenamiento en lenguajes que hayas o estés transitando, para los trabajos de hoy, sólo importa que puedas despacharlo y entregarlo al menor costo posible para el tecnofeudal y en tiempos esclavizantes que te enclaustran en tu casa frente a un monitor. ¿A quién no le llegan mails de trabajo un domingo? De onda así lo entregas el lunes. Lo "lees a primera hora" y haces el trabajo. O sea, leelo el domingo hacelo el domingo y el lunes a primera hora entregas el trabajo. De onda. Y así todo. Nuestro tiempo libre, nuestro ocio, el momento en el que nos aburrimos, no pensamos ni hacemos nada para entregar a la maquinaria productiva, ya no es nuestro, sino el de ellos. ¿Quién? Digamos tecnofeudales, porque me encanta esa palabra y porque hoy resulta un tanto futurista y abarcativa y nos corre del centro en el que nos llamaríamos a nosotros los explotados 2.0. 

Tengo que resolver dos tps para la maestría. Creatividad cero. Mi cerebro como un limón seco adentro de la heladera, sé que está ahí, sé que no se pudrió, sé que cuando lo quiera usar no lo voy a poder usar de agotado y reseco que está. Sin embargo, audios de amigos que vienen al rescate, estamos igual y tal vez éste sea el nuevo frente, o el frente con el que siempre nos enfrentamos, que no nos fagocite la maquinaria y que no nos hagan creer que las luchas de ellos, los tecnofeudales, son las nuestras y que la poesía sigue siendo nuestra mejor herramienta.

¿Qué es poesía? Poesía so'vo.


 

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